On the radio...
Showing labeled posts as "vida"
(View all posts)

B.

Hacía tiempo que no sentía nada igual. Y, lo cierto es que me he sentido ridícula, llenándome de felicidad con algo tan simple. Puede que me haya ofuscado con la felicidad a grandes sorbos, o la ambición haya podido con mi ser. Me sentido inmensamente completa con algo tan inmensamente pequeño; infinitesimalmente efímero. Vida. Vida que se abre paso a paso, bombeándose por mis venas, que fluye (una vez más). Y la he vuelto a sentir, en mí. Estoy viva, respiro, soy. Estoy viva y queda mucho, muchísimo camino por recorrer.

 

 


Fluir.

El hecho de escribir siempre me ha producido una tremenda paz y una indescriptible furia (lucha titánica entre razón e imaginación). Es como dar rienda suelta a tu imaginación, permitir que las palabras fluyan: desde tu cerebro, naden por tus venas, surquen tu propia sangre y se fundan con el papel. Como un pianista que toca con pasión una pieza, dejo mis manos relajadas, y toco. Y toco. Y llega un momento en el que no soy capaz de distinguir la realidad de la imaginación. Y cierro los ojos, perdiéndome en ese mundo que yo misma creo para mi ser, para escapar de esta angosta, aprisionante, apática vida.

 

Fluyo, y fluyo, y fluyo. Las palabras me conducen a tierras inhóspitas, a mares embravecidos, a ciudades perdidas y bosques encantados. Y fluyo, y fluyo. Escapo; huyo. Huyo, porque no me queda otra. Porque me niego a aceptar una vida llena de hastío, rutina, repetición; porque no. Escribo con los ojos cerrados, más en el otro mundo que en este y sumida en ese dulce sueño, fluyo. A medida que la fuerza de las notas cobra vigorosidad, fuerza, la narración se rebela, enloquece y me pierdo. Estoy perdida en un mar de tinta y palabras, notas y pianistas, pasión y hastío. Estoy perdida.

 

Lights will guide you ho-o-ome

Esta semana ha sido dura. Hacía días que lo notaba raro. No respondía a mis palabras, ni tan siquiera a mi voz. No oía, ni veía. Simplemente, no estaba. O estaba, pero ausente. Era como si la vida se fuera desilachando lentamente en su interior, junto con mis esperanzas, tejidas tiempo atrás. Y yo esperaba, y el agonizaba. Mirada tras mirada, mi corazón se partía un pedacito más. No había esperanza, se estaba marchitando.

 

Dos meses. Una eternidad. Dos meses de conversaciones sin respuesta, de canciones cantadas al vacío, de preguntas sin contestación. Pero estaba, y me miraba, y era él. Y cada vez que lo veía, veía su interior. Su corazoncito latente, y sus ojos desorbitados. Su color anarajanjado, su inexistente nariz. Lo echo de menos. Te echo de menos, Tess.

 

Esta semana ha sido dura. Tras batallar con grandes rebeliones internas, mi corazón a recuperado su actividad habitual y mi mente ha logrado serenarse. Tras la descarga de libertad del miércoles (por-cierto-ataque-de-locura-no-permitido), me limito a sonreir al mirarme en el espejo, no sin cierto orgullo, mi pequeño piercing, prueba de la llama rebelde de mi ser y del carácter imprevisible de mi persona. La revolución interna triunfó. Viva la revolución.

 

 

 

¿Ahora?

Silencio. Pero no un silencio incómodo, sino uno cercano, acogedor, familiar. Un silencio mutuamente respetado, un silencio cuya red únicamente se puede hilar entre personas que no necesitan de palabras para hablar. Carretera, velocidad y pensamientos. Mezcla perfecta de adrenalina.

Miradas distantes, nostálgicas. Miradas risueñas, somnolientas, ávidas. Y pensamientos, amontonados en el baúl de los recuerdos bajo una fina, finísima, capa de polvo. Tantas veces ha sido abierto...

-Recuerdo que yo a tu edad me comía el mundo- dice sonriente mi padre, al volante. Una sonrisa cargada de melancolía, de aventuras, de risas en el parque bajo el abrazo amigo, de noches en vela aguardando el último baile con ella, de diarios repletos, malgastados acaso con sueños, ilumina su ya pulido rostro. El río de la vida es poco piadoso. Todo queda dicho.

-Y, ¿ahora qué?- le pregunto yo. Ingenua ingenuidad.

-¿Ahora?- suspira- Ahora, el mundo es el que me come a mí.

 

Moi

freddy mercury, regina spektor, café, paris, vive la vie bohème, libertad, amor, moccia, canciones para paula, mitch albom, bilbao, patinar sobre hielo, playa, guitarra acústica, martin & co, coldplay, alicia keys, roma, vespa, jane austen, norah jones, jazz, blues, indie, amèlie, francia, moulin rouge, viajar, mundo, vida, rattatouille, reir, soñar, escuchar.

Car rien n'est gratuit dans la vie

Les rêves des amoureux sont comm'e le bon vin. Ils donnent de la joie ou bien du chagrin.

(Camille, Le festin)

Can't help loving them

.