On the radio...

B.

Hacía tiempo que no sentía nada igual. Y, lo cierto es que me he sentido ridícula, llenándome de felicidad con algo tan simple. Puede que me haya ofuscado con la felicidad a grandes sorbos, o la ambición haya podido con mi ser. Me sentido inmensamente completa con algo tan inmensamente pequeño; infinitesimalmente efímero. Vida. Vida que se abre paso a paso, bombeándose por mis venas, que fluye (una vez más). Y la he vuelto a sentir, en mí. Estoy viva, respiro, soy. Estoy viva y queda mucho, muchísimo camino por recorrer.

 

 


R. Spektor

 

(I loved you first, I loved you first)

Fluir.

El hecho de escribir siempre me ha producido una tremenda paz y una indescriptible furia (lucha titánica entre razón e imaginación). Es como dar rienda suelta a tu imaginación, permitir que las palabras fluyan: desde tu cerebro, naden por tus venas, surquen tu propia sangre y se fundan con el papel. Como un pianista que toca con pasión una pieza, dejo mis manos relajadas, y toco. Y toco. Y llega un momento en el que no soy capaz de distinguir la realidad de la imaginación. Y cierro los ojos, perdiéndome en ese mundo que yo misma creo para mi ser, para escapar de esta angosta, aprisionante, apática vida.

 

Fluyo, y fluyo, y fluyo. Las palabras me conducen a tierras inhóspitas, a mares embravecidos, a ciudades perdidas y bosques encantados. Y fluyo, y fluyo. Escapo; huyo. Huyo, porque no me queda otra. Porque me niego a aceptar una vida llena de hastío, rutina, repetición; porque no. Escribo con los ojos cerrados, más en el otro mundo que en este y sumida en ese dulce sueño, fluyo. A medida que la fuerza de las notas cobra vigorosidad, fuerza, la narración se rebela, enloquece y me pierdo. Estoy perdida en un mar de tinta y palabras, notas y pianistas, pasión y hastío. Estoy perdida.

 

Madness

Y porque mi rebeldía no llega a más, me dedico a escribir y vaciar mi abarrotado interior en vez de estudiar... ¡Si James Dean me viera! Sin embargo, soy una rebelde con causa. Una GRAN causa, secreta aún. Hacía tiempo que había abandonado el blog, pero necesitaba escribir o simplemente liberarme del remolino de pensamientos de tengo. Tantos pensamientos y reflexiones estos últimos tres días...yo, que me había prometido actuar sin pensar, disfrutando del sabor agridulce de la vida. Parece ser que estoy hecha para pensar-actuar, no actuar-temer consecuencias.

 

Y la única vez que me aventuré a dejarme arrastrar... puede que no saliera muy bien. Sin embargo, y creo que lo he gritado a los cuatro vientos, no me arrepiento; es una pequeña batalla ganada, una pequeña victoria, mi pequeño gran orgullo. Y... ni tan siquiera sé por qué estoy escribiendo esto. Hay tantas cosas que me encantaría escribir; y hay tantas cosas que mi maldita razón me hace callar. Puede que decirlo todo sea lo correcto, o puede que no decir nada sea lo mejor; puede que decirlo sea doloroso y que callarlo falso. ¿Entonces? Y volves a sumergirnos en una espiral de lógica interminable, algo que te induce a la locura.

 

Pero, estos últimos días han sido tan intensos, tan ocupados, tan... Suspiro porque una vez más, las palabras vuelven a traicionarme y quieren quedarse al margen. Quizás tema escribir algo que no deba, quizás temo que alguien lea lo que no deba, o quizás esté volviendo a nadar en el propio río de mi obsesión.

 

Porque odio que me citen, recuérdalo.

                                                        

                                                                                                              Beneath the stars.

Lights will guide you ho-o-ome

Esta semana ha sido dura. Hacía días que lo notaba raro. No respondía a mis palabras, ni tan siquiera a mi voz. No oía, ni veía. Simplemente, no estaba. O estaba, pero ausente. Era como si la vida se fuera desilachando lentamente en su interior, junto con mis esperanzas, tejidas tiempo atrás. Y yo esperaba, y el agonizaba. Mirada tras mirada, mi corazón se partía un pedacito más. No había esperanza, se estaba marchitando.

 

Dos meses. Una eternidad. Dos meses de conversaciones sin respuesta, de canciones cantadas al vacío, de preguntas sin contestación. Pero estaba, y me miraba, y era él. Y cada vez que lo veía, veía su interior. Su corazoncito latente, y sus ojos desorbitados. Su color anarajanjado, su inexistente nariz. Lo echo de menos. Te echo de menos, Tess.

 

Esta semana ha sido dura. Tras batallar con grandes rebeliones internas, mi corazón a recuperado su actividad habitual y mi mente ha logrado serenarse. Tras la descarga de libertad del miércoles (por-cierto-ataque-de-locura-no-permitido), me limito a sonreir al mirarme en el espejo, no sin cierto orgullo, mi pequeño piercing, prueba de la llama rebelde de mi ser y del carácter imprevisible de mi persona. La revolución interna triunfó. Viva la revolución.

 

 

 

Lost in a moment.

- Y tú, ¿qué haras cuando todo esto acabe?

- ¿Yo?- responde pensativo, mirando al horizonte. Sus ojos adquieren un destello diferente, un brillo soñador. Sabe lo que quiere- Yo huiré. Huiré de estos muros que me aprisionan y volaré muy alto. Escaparé de todo aquello que me une a esta maldita tortura y comenzaré de nuevo. Viviré sin temor a los demás, dejando a un lado el miedo y con la valentía por escudo. Seré feliz, muy, muy lejos de aquí.

- Pero, ¿no te entristece dejar tu pasado aquí?

- El pasado no es más que una caja por enterrar, el presente ya camina a mi lado, y veo mi futuro dorado como el alba... Nada de lo que hay aquí puede retenerme, porque no anhelo nada que pueda ver ni pueda tocar; porque yo quiero descubrir, caminar a tientas por la oscuridad. Nunca he sido un pájaro, no necesito jaulas que me retengan como angostas celdas a los malechores. Nada de lo que hay aquí me importa. NADA.

 

Levanto la vista al cielo y oculto mi rojez. El dolor se agolpa en mis mejillas y las lágrimas presionan mis párpados. Me siento ridícula. Lo soy. Todos los doblones de esperanza recopilados con tanto esmero se esfuman rápidamente. Todas las risas, roces inesperados, miradas agridulces se desvanecen, y yo me desvanezco con ellas. No le importa nada de lo que hay aquí. NADA.

 

Kissed by the sun

Cuando los primeros rayos de sol comienzan a desfilar por las ventanas, nos convertimos en reptiles. Sentadas en las escaleras de fuera cada día, en el recreo, aguardamos nuestro baño de luz matinal intercambiando conversaciones entretenidas y sonrisas juguetonas cuyo motivo desconocemos completamente. Conciertos por llegar, películas por ver, historias por escribir. ¡Qué más se puede pedir! La calidez nos hace cálidas; nos une.

 

Y saboreando gominolas de colores, dulces de todo tipo, nos contentamos con escuchar el susurro del verano, lejano aún, que trata de ser oído; pocos lo consiguen. Dorados como el oro, nuestros cabellos ondean al son de "Moi, je joue" (Brigitte Bardot); brillan. En realidad, todo brillaba hoy en el recreo.Yo, tú, ella, él... Y las miradas vivas de unas y de otras me han bastado para suspirar y agudizar el oído: "...estoy en camino..."

 

 

 

Gente

Calles inundadas de juventud, locuras y alegría. Sábado noche ya. Miradas que vienen y van, miradas que vagan buscando belleza, una sonrisa o un algo que arrebate el aliento. Sonrisas, muchas. Conversaciones banales sobre el tiempo, sobre la bebida, sobre el local. La música ensordece mis oidos, la llama de la sensación de grandeza calienta mi alma. Y te busco.

 

Camino por callejuelas abarrotadas, un mar humano que viene y va. Y te busco, pero no estás. Nadie se ha dado cuenta aún, de que en el centro de la multitud, alguien no para de girar, queriendo parar el tiempo, quizás; queriendo ver a alguien, quizás.Y de repente, como un faro en la más oscura de las noches, te veo. Y me ves, y caminas hacia mí, con ese andar tan despreocupado, esa sonrisa tan rebelde, ese aire que avanza con parsimonia junto a ti. Me saludas, me miras. Y yo ya no necesito más. Solo quiero que el tiempo pare y que su pesada locomotora no avance más. Pero, de nuevo, como un desafortunado telegrama cuyo mensaje no puedes adivinar, no te das cuenta de que mis mejillas ya no tienen su color habitual, te das la vuelta, y te vas.

 

Y me quedo en medio, girando aún, ahogándome en mis lágrimas, en una mar de gente donde no estás tú.

 

There's no need to...

Llueve, y huelo esos días de verano en los que una inoportuna tormenta salpica el asfalto, cuando permanecemos bajo las gotas, pequeñas bombas aéreas que nos acarician, nos dañan, nos matan. La calle acaba y cruzo el puente; he perdido mi reloj, he perdido el tren. El aire se ensortija en mi cabello y crea laberintos rizados, caprichoso y juguetón, un niño aún. El viento me susurra que trae cambios, enredos, confusiones y llanto, pero no me importa. Sonrío porque es un viento revolucionario, un viento fuerte que trae libertad con todo lo que ella supone, con todo lo que ella da.

 

Libertad... Saboréala lentamente en el paladar y permite que se extienda, que se propague y que alcance el corazón, que controle sus latidos, que lo confunda, que lo cincele, que lo marchite, que lo haga florecer, que lo rompa y lo haga renacer, que lo hiera de muerte.

 

Permítele todo y más. Eres libre, el resto, ¿qué más da?

 

¿Ahora?

Silencio. Pero no un silencio incómodo, sino uno cercano, acogedor, familiar. Un silencio mutuamente respetado, un silencio cuya red únicamente se puede hilar entre personas que no necesitan de palabras para hablar. Carretera, velocidad y pensamientos. Mezcla perfecta de adrenalina.

Miradas distantes, nostálgicas. Miradas risueñas, somnolientas, ávidas. Y pensamientos, amontonados en el baúl de los recuerdos bajo una fina, finísima, capa de polvo. Tantas veces ha sido abierto...

-Recuerdo que yo a tu edad me comía el mundo- dice sonriente mi padre, al volante. Una sonrisa cargada de melancolía, de aventuras, de risas en el parque bajo el abrazo amigo, de noches en vela aguardando el último baile con ella, de diarios repletos, malgastados acaso con sueños, ilumina su ya pulido rostro. El río de la vida es poco piadoso. Todo queda dicho.

-Y, ¿ahora qué?- le pregunto yo. Ingenua ingenuidad.

-¿Ahora?- suspira- Ahora, el mundo es el que me come a mí.

 

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Moi

freddy mercury, regina spektor, café, paris, vive la vie bohème, libertad, amor, moccia, canciones para paula, mitch albom, bilbao, patinar sobre hielo, playa, guitarra acústica, martin & co, coldplay, alicia keys, roma, vespa, jane austen, norah jones, jazz, blues, indie, amèlie, francia, moulin rouge, viajar, mundo, vida, rattatouille, reir, soñar, escuchar.

Car rien n'est gratuit dans la vie

Les rêves des amoureux sont comm'e le bon vin. Ils donnent de la joie ou bien du chagrin.

(Camille, Le festin)

Can't help loving them

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